Quienes Somos

DIRECTORIO – EQUIPO

El Teatro Municipal de las Condes, es una fundación sin fines de lucro, cuyo objetivo es promover y participar activamente en el desarrollo de la cultura y las artes en beneficio de los habitantes y visitantes de la comuna de Las Condes.

historia

El comienzo de la historia

Cinco años de trabajo incesante que se iniciaron en 2004, cuando el alcalde Francisco de la Maza asumió el compromiso ante la comuna de construir una gran sala de espectáculos y sustituir al pequeño Teatro Apoquindo, que se emplazaba en el lugar que hoy ocupa el Edifico Consistorial. La autoridad edilicia fue quien encabezó el equipo de trabajo integrado por arquitectos, ingenieros, proyectistas, técnicos, especialistas, funcionarios municipales e incluso los propios vecinos. En mayo de ese año importantes oficinas de arquitectos presentaron los proyectos para levantar el Teatro. Luego de un detenido análisis, de exposiciones públicas y de reiteradas consultas a los vecinos, se optó por la propuesta presentada por la oficina de arquitectura de Eduardo San Martín y Pedro Gastón Pascal, caracterizada por su transparencia y por constituir una expresión contemporánea que combinó equilibradamente la vanguardia con el cuidado del patrimonio característico de la comuna de Las Condes.

En una superficie de casi 22.000 m2 el diseño contemplaba además oficinas municipales, instalaciones para los juzgados de policía local, salas de exposiciones y conferencias, espacios para un restorán y una cafetería, áreas peatonales, equipamientos de servicios y 400 estacionamientos. Todo ello distribuidos en 8 pisos, 3 en superficie y 5 en subterráneo, conservando de esta manera las proporciones del viejo edificio municipal y las columnas de su frontis, a modo de memoria histórica.

Del mismo modo, la estructura presentada permitía la conexión de la Avenida Apoquindo con calle La Pastora, proyectándose hacia Isidora Goyenechea.

En noviembre de 2007 se iniciaron los trabajos. Dos años más tarde, al concluir la obra gruesa, se dio paso al proceso de habilitación del edificio y por cierto del teatro, que ya había sido definido como un modelo calidad para la representación de las diversas expresiones artísticas y dotado de la más alta tecnología. A esas alturas varias comisiones de especialistas habían acumulado experiencias y conocimientos tras visitar diversas salas para propósitos similares, destacando entre otras las instalaciones del Teatro Solís de Montevideo y el Teatro del Consejo de las Artes de Ohio, en los Estados Unidos. En el ámbito local no se disponía de material ilustrativo dado que la última sala de estas características -el Teatro Municipal de Santiago- fue construida por orden del presidente Manuel Montt en el año 1857, tomando como modelo el Teatro de la Opera de París.

El área dedicada al Teatro se ubica en los 5 niveles del subsuelo, en una superficie de 5.500 m2. Está dotada de toda la arquitectura y la tecnología para satisfacer tanto las necesidades de los espectadores como del montaje de los espectáculos y representaciones. Por su estructura y versatilidad puede acoger una obra de teatro, espectáculos líricos, a pequeños grupos musicales o a una orquesta sinfónica. Del mismo modo, el escenario es grande, complejo y mecanizado, lo que favorece a su adaptabilidad. La sala posee un sistema de acústica natural, reforzado por un moderno sistema de amplificación electrónica imperceptible y de última generación, con micrófonos, parlantes y sensores que ecualizan la emisión de sonidos de forma automática y cambian la reverberación, es decir su prolongación. El piso del escenario está diseñado para que el público pueda escuchar en su real magnitud los desplazamientos de los de los actores, como por ejemplo de los bailarines, condición que constituye un factor esencial en una escena de ballet.

Todo se ve posibilitado, además, gracias a que la sala está revestida con maderas nobles que aumentan el ambiente íntimo que debe reinar en cualquier tipo de espectáculo.

El Teatro Municipal de Las Condes subió su telón al público, por primera vez la tarde del 25 de agosto de 2010.

Al abrirse las cortinas del gran escenario apareció la Orquesta de Cámara de Chile, dirigida por el maestro Juan Pablo Izquierdo. Los acordes del Himno Nacional y la posterior participación de diversas expresiones artísticas confirmaron que el objetivo había sido logrado: hacer que el público viva desde su butaca la magnitud de la fuerza y el contenido que la creación humana es capaz de transformar en imágenes y sonidos. La proyección de un video institucional, el Ballet Nacional de Chile, el jazz de Cristián Cuturrufo Sexteto, un cuadro de la comedia musical My Fair Lady y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile demostraron toda la capacidad escenográfica y técnica del nuevo teatro.